El arquitecto empresarial

Stephan Schmidheiny entendía el espíritu empresarial como un proceso activo de configuración. En lugar de invertir en negocios consolidados y prósperos, prefería involucrarse en empresas con una considerable necesidad de cambio y saneamiento, a menudo en situaciones de ruptura que exigían asumir riesgos empresariales. Su enfoque se caracterizaba por convertir participaciones industriales en propiedad exclusiva en participaciones en sociedades cotizadas en bolsa, y por intercambiar intereses en materiales de construcción por alta tecnología.

Como accionista destacado y miembro del consejo de administración, acompañó reorientaciones estratégicas, reestructuraciones y pasos de innovación en empresas que llegaron a convertirse en nombres de éxito internacional, entre ellas el grupo de electrotecnia ABB (surgido de la fusión de BBC y ASEA), el fabricante de óptica Leica (surgido de Wild Leitz) y el actual Swatch Group (surgido de SMH). Su olfato para la transformación industrial y la creación de valor a largo plazo le valió la denominación de arquitecto empresarial.

Las participaciones surgidas de esta actividad constituyeron al mismo tiempo la base económica de su posterior compromiso social y filantrópico.

Salvación de la industria relojera suiza

A principios de la década de 1980, la industria relojera suiza estaba por los suelos debido a la competencia procedente de Extremo Oriente; los grupos en crisis ASUAG y SSIH se hallaban en manos de los bancos acreedores. En 1985, Stephan Schmidheiny y Nicolas Hayek fueron de los pocos dispuestos a invertir en la recién formada SMH, el actual Swatch Group. A través de la WAT Holding, de propiedad conjunta, ambos poseían cada uno la mitad.

Lo decisivo no fue solo el capital, sino la confianza en una persona y el olfato para el talento: Stephan Schmidheiny brindó a Nicolas G. Hayek, entonces consultor de empresas, la confianza —y los medios necesarios— para que asumiera la dirección y el control del grupo. Esta temprana decisión sentó las bases del margen de maniobra empresarial de Hayek.

De 1986 a 1994, Stephan Schmidheiny fue miembro del consejo de administración de SMH y acompañó activamente la profunda reestructuración y la reorientación estratégica, no como socio pasivo, sino como consejero que contribuía a marcar el rumbo. La participación resultó ser una de sus inversiones más exitosas. A medida que el grupo volvía a la rentabilidad, redujo paulatinamente su participación, abandonó el consejo de administración en 1994 y se desprendió de la posición en los años siguientes, en consonancia con su concepción de sí mismo como un arquitecto empresarial de orientación a largo plazo, que construye participaciones y las cede en el momento oportuno.

Labor de pionero en Latinoamérica

Con GrupoNueva, Stephan Schmidheiny creó un grupo empresarial innovador en América Latina. GrupoNueva y sus compañías están vinculados a la filosofía de la «triple bottom line», es decir que persiguen simultáneamente objetivos sociales, ecológicos y económicos. Por un lado, Amanco y Plycem, empresas líderes de la industria de materiales de construcción, formaban parte de GrupoNueva. Por otro, el grupo también contaba con participaciones en la industria forestal. Ya en 1982, Stephan Schmidheiny había invertido en Terranova, una silvicultora chilena, a la que convirtió en uno de los proveedores líderes de productos de madera sostenibles. En 2005, Terranova y Masisa se fusionaron y pasaron a ser una de las compañías más grandes cotizadas en bolsa de la industria forestal latinoamericana. En 2001, Stephan Schmidheiny decidió retirarse paulatinamente de todas sus funciones de negocios y de la vida pública. A partir de ese momento, se dio paso a la regulación de su herencia. En 2003, Stephan Schmidheiny donó las acciones de GrupoNueva a Viva Trust, un fideicomiso sin fines de lucro creado por él mismo. Viva Trust financia con sus dividendos la Fundación Avina, una institución sin ánimo de lucro creada por Stephan Schmidheiny en 2001.