El promotor

Las ideas nuevas no cambian el mundo por sí solas. Necesitan personas que las desarrollen, instituciones que las investiguen y lugares donde puedan difundirse.

Por ello, Stephan Schmidheiny no solo desarrolló sus propias ideas, sino que también apoyó durante muchos años a universidades, centros de investigación e instituciones educativas. Su interés se centraba sobre todo en temas situados en la intersección entre economía, sociedad y medio ambiente. En lugar de financiar proyectos aislados, invirtió en la construcción de instituciones duraderas capaces de desarrollar nuevas respuestas a los desafíos sociales, económicos y ecológicos de largo plazo.

Un laboratorio para el futuro de América Latina

A mediados de la década de 1990, Stephan Schmidheiny dirigió su atención cada vez más hacia América Latina. La región enfrentaba el reto de conciliar el desarrollo económico, el progreso social y la protección de los recursos naturales. Para Stephan Schmidheiny estaba claro: las respuestas a estas preguntas no podían dictarse desde Europa o Norteamérica. Debían surgir localmente, de personas que conocían de primera mano las realidades políticas, económicas y sociales de América Latina.

En este contexto, en 1996 se fundó en la INCAE Business School, en Costa Rica, el Latin American Center for Competitiveness and Sustainable Development (LACCSD). Ya el acto de fundación dejó clara la ambición del nuevo centro. Entre los invitados se encontraban Michael E. Porter, de la Harvard Business School, cuyos trabajos sobre competitividad y desarrollo de clústeres influyeron notablemente en el debate de política económica de la región, y el economista del desarrollo Jeffrey Sachs, una de las voces más influyentes del debate internacional sobre desarrollo de su época. El año anterior, Porter se había reunido en la INCAE con siete presidentes centroamericanos. Él y Sachs marcaron el debate internacional sobre desarrollo y cambio económico de aquellos años. El centro no surgió, por tanto, en el vacío, sino en un momento en que la región debatía su propia competitividad. El LACCSD debía conectar esos debates con los desafíos concretos de América Latina.

El apoyo de Stephan Schmidheiny a este proyecto no fue solo financiero. Veía en el LACCSD un lugar donde podían surgir nuevas ideas para el futuro de la región: prácticas, interdisciplinarias y nutridas por el diálogo entre empresas, política y sociedad civil. En reconocimiento a su compromiso de muchos años con el fomento del emprendimiento responsable y el desarrollo sostenible en América Latina, la escuela lo nombró Director Emeritus.

En 1999 se inauguró en el campus de la INCAE el Edificio Stephan Schmidheiny. El edificio alberga hasta hoy el centro, la biblioteca, el rectorado y aulas, y simboliza la aspiración de unir investigación, docencia y desarrollo social.

El centro sigue existiendo hoy y se cuenta entre las instituciones más importantes de América Latina en el ámbito del desarrollo sostenible. Trabaja en temas de competitividad y buena gobernanza, progreso social, cambio climático, innovación y tecnología, en colaboración con socios como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y organizaciones internacionales de desarrollo.

Un nuevo instituto para los directivos de Europa

En 1986, Stephan Schmidheiny fue nombrado Chairman del International Management Institute (IMI) en Ginebra. Fundado por Alcan en 1946, el IMI se especializaba en la formación de directivos y operaba, por tanto, en un ámbito similar al del Institut pour l'Étude des Méthodes de Direction de l'Entreprise (IMEDE), con sede en la vecina Lausana y fundado por Nestlé en 1957. Poco después de asumir el cargo, Stephan Schmidheiny reconoció que unir las fuerzas de ambos institutos supondría grandes ventajas, por lo que impulsó activamente su fusión.

En 1989 pudo anunciarse la fusión de ambos institutos en el International Institute for Management Development (IMD). Con sede en Lausana, Suiza, el IMD se cuenta hoy entre las instituciones líderes a nivel mundial en formación directiva (MBA, Executive MBA, Executive Education).

Ya en la época del IMI, Stephan Schmidheiny fundó, junto con el empresario canadiense Frank Tilley, el Family Firm Institute (FFI), dedicado a la investigación y la formación en el ámbito de las empresas familiares. Tras la fusión del IMI y el IMEDE, esta iniciativa dio origen al IMD Global Family Business Center, que hasta hoy ofrece el programa único «Leading the Family Business».

En 1990, Stephan Schmidheiny dotó al IMD de la Stephan Schmidheiny Chair of Family Enterprises. Esta cátedra, conocida hoy como Stephan Schmidheiny Chair of Entrepreneurship and Finance, está dedicada a la investigación y la formación en el ámbito del emprendimiento sostenible. En 1992, Stephan Schmidheiny se retiró del Consejo de Fundación del IMD.

Cuatro universidades, un problema común

En la década de 1990, el desarrollo sostenible llevaba ya tiempo convertido en un tema político y económico. En el ámbito científico, en cambio, solía abordarse todavía de forma separada: los ingenieros se ocupaban de las tecnologías, los economistas de los mercados y los científicos ambientales de los límites ecológicos.

Stephan Schmidheiny estaba convencido de que muchos de los grandes desafíos del futuro solo podrían entenderse si la investigación lograba superar estas fronteras disciplinarias. De esta convicción surgió en 1997 la Alliance for Global Sustainability (AGS), una alianza entre la ETH de Zúrich, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Tokio; más tarde se sumó la sueca Chalmers University of Technology.

La alianza reunía a investigadores de distintas disciplinas que trabajaban sobre las mismas cuestiones medioambientales y de desarrollo a escala global, a menudo desde perspectivas muy diferentes. Stephan Schmidheiny apoyó la iniciativa tanto financiera como sustantivamente, y presidió su consejo asesor internacional hasta 2001.

En 2011, la alianza se disolvió, ya que su enfoque original se había impuesto en gran medida en las universidades participantes. La sostenibilidad se había convertido en un campo de investigación que abordaba conjuntamente las ciencias naturales, la tecnología, la economía y la sociedad.