Patrimonio industrial

Con el establecimiento en 1867 de una fábrica de ladrillos en Heerbrugg, en el este de Suiza, Jacob Schmidheiny, bisabuelo de Stephan Schmidheiny, sentó las bases de un negocio familiar que, con el tiempo, alcanzaría dimensiones globales. A principios del siglo XX, el abuelo de Stephan, Ernst Schmidheiny I, invirtió en la incipiente industria del cemento y, más tarde, en la producción de cemento de asbesto. Los miembros de la siguiente generación, Max, padre de Stephan, y su tío Ernst II, ampliaron estas compañías –Holderbank y Eternit Suiza– e invirtieron en otras como Wild-Leitz y BBC Brown Boveri.

Tras terminar sus estudios de Derecho en la Universidad de Zúrich, Stephan Schmidheiny se unió en 1974 a Eternit AG en Niederurnen como gerente de ventas. Muy poco después, en 1976, su padre le cedió la dirección general del Grupo Suizo Eternit, SEG, colocándolo así a los 28 años a la cabeza de un conglomerado de empresas de gerencia descentralizada con participaciones en más de 20 países. En 1984, su padre Max llevó a cabo la partición de la herencia. Mientras que Stephan recibió el Grupo Suizo Eternit, su hermano Thomas se hizo cargo de Holderbank (hoy Holcim), compañía activa en la industria del cemento.

Retirada del procesamiento de asbesto

A mediados de la década de 1970, empezó a debatirse en los ámbitos científicos sobre los posibles peligros que el procesamiento de asbesto entrañaba para la salud. Aunque en aquel entonces aún faltaba mucho para que se llegara a un consenso técnico y científico, poco después de asumir la dirección de la empresa en 1976, Stephan Schmidheiny optó por un programa de innovación, «Nueva Tecnología», para desarrollar productos libres de asbesto. Además, bajo su liderazgo, el Grupo Suizo Eternit realizó inversiones de envergadura tanto para proteger la salud y la seguridad de los empleados en el trabajo como para optimizar los equipos de producción. Con ello, el grupo asumió un papel pionero en la industria.

En 1981, Stephan Schmidheiny anunció públicamente su retirada del procesamiento de asbesto y, ya en 1984, la mayoría de los productos de Eternit se fabricaban sin estos minerales.

Stephan Schmidheiny iba por lo tanto muy por delante de la competencia y de la mayoría de las regulaciones gubernamentales, ya que no fue sino hasta 1990 que se prohibió el procesamiento de asbesto en Suiza, y en numerosos países de la UE, por ejemplo en Italia, la prohibición se implementó muchos años después. Incluso hoy, sigue permitiéndose el procesamiento de asbesto en casi dos terceras partes de los países del mundo.

A finales de la década de 1980, Stephan Schmidheiny vendió todas sus participaciones en el Grupo Suizo Eternit y emprendió un nuevo rumbo empresarial.